Edu Torres
Viajes•06 Sep 2026

Una mochila y un saco de arroz

La experiencia de recorrer el mundo para llevar la cultura del arroz a las cocinas más exigentes.

Por Edu Torres
Una mochila y un saco de arroz

Hay cosas que no se pueden explicar por teléfono. Cuando tienes la certeza de que tu arroz es diferente, tienes que coger una mochila, echarte un saco de arroz al hombro y salir a demostrarlo. Literalmente.

Esa ha sido mi rutina durante los últimos años, acumulando más de 100.000 kilómetros anuales. Desde los primeros viajes donde nadie nos conocía, hasta entrar en las cocinas de referentes mundiales como José Andrés en Estados Unidos. El objetivo nunca fue simplemente ‘vender arroz’, sino compartir una cultura.

Entrar en una cocina ajena impone respeto. Llegas, sacas tu grano, te pones el delantal y empiezas a cocinar. Es en ese momento, frente al fuego, cuando desaparecen las nacionalidades y los idiomas. Hablamos el lenguaje de la ebullición, de la capa fina, del crujido del socarrat.

Enseñar nuestro producto nos ha permitido aprender a un ritmo vertiginoso. Ver cómo cocineros de culturas totalmente distintas se enfrentan a nuestro arroz y lo adaptan a sus caldos y técnicas es la mayor lección de humildad. Salir de casa con esa mochila me enseñó que la verdadera grandeza del arroz no está solo en cómo lo cultivamos nosotros, sino en la capacidad infinita que tiene de absorber el talento de quien lo cocina, esté donde esté.