Edu Torres
Historia•14 Sep 2026

1903 — Una historia escrita en arroz

De Valencia a Segorbe: cómo la tradición de Molino Roca ha evolucionado hasta las mejores cocinas.

Por Edu Torres
1903 — Una historia escrita en arroz

El arroz no es solo un producto; es un registro de quiénes somos y de dónde venimos. En nuestra familia, esa memoria empieza en 1903.

Fue entonces cuando José Roca España fundó el primer molino en la calle Guillem de Castro, en el corazón del casco antiguo de Valencia. Aquellas paredes vieron el inicio de un oficio que, generación tras generación, ha marcado nuestro ritmo vital. Hoy, como cuarta y quinta generación al frente de Molino Roca, la responsabilidad no es solo mantener un apellido, sino honrar ese conocimiento acumulado y, sobre todo, atreverse a cuestionarlo para hacerlo evolucionar.

Hubo un momento en el que el camino fácil habría sido seguir la corriente del gran consumo. Pero el respeto por el oficio nos pedía otra cosa. Decidimos dar un giro radical de timón: alejarnos de la cantidad para obsesionarnos con la calidad, volcándonos exclusivamente en la alta gastronomía.

Ese inconformismo nos llevó a tomar decisiones difíciles, como salir de la zona de confort de la Albufera y buscar altitud. Trasladamos nuestras instalaciones a Segorbe (Castellón), a 400 metros sobre el nivel del mar. ¿Por qué? Porque allí encontramos el clima perfecto para madurar y afinar el arroz en cáscara. Entendimos que el arroz, como los grandes vinos, necesita tiempo y condiciones precisas para expresar su máximo potencial.

La historia de Molino Roca no es una línea recta, es una evolución constante. Es el orgullo de saber que el grano que hoy trabajamos con la misma devoción que en 1903, es el que buscan las cocinas más exigentes del mundo para contar sus propias historias.